Pianistas

 
* Bellas pianistas y organistas que se asemejan a Beth    * En mis tiempos todas las chicas tocaban el piano
Bellas pianistas y organistas que se asemejan a Beth
Ellas deleitan a la vista con su belleza y también a las orejitas y al espíritu con la música que tocan.

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En mis tiempos todas las chicas tocaban el piano
"En mich tiempoch todach lach chicach eyan pianichtach. ¡Cough, cough!". (En mis tiempos todas las chicas eran pianistas). O en mis tiempos todas las chicas chapaleaban su piano.
La educación de las niñas se basaba en aspectos que tenían que ver con cuidado personal, lecturas en específico y todo lo que tenía que ver con el comportamiento ante la sociedad y actividades culturales. Se enfocaba más bien a que aprendieran a cocinar, bordar y todos los menesteres domésticos. Respecto al bordado, existía el kit o equipo personal de costura que se llamaba labor; cada niña tenía la suya como un pequeño y apreciado tesoro.
"El piano es el hachís de las mujeres", decía alarmado Edmond de Goncourt por decir que era un medio que daba prestigio a las chicas, pues a las chicas se les enseñaba a tocar el piano.
La historia social del piano es la historia del papel del instrumento en la sociedad. Desde su invención a fines del siglo XVII, su uso se generalizó en la sociedad occidental de finales del siglo XVIII y sigue siendo ampliamente interpretado en los siglos XX y comienzos del XXI.
El instrumento de teclado y la mujer estuvieron muy ligados: el clavicordio y el clavecín hasta el siglo XVII y el piano desde el siglo XVIII, hasta el punto de que se tenía muy en cuenta, a la hora de formalizar un matrimonio, si la joven tenía estudios de música y sabía tocar el teclado, ya sea clavicordio, clavecín, piano u órgano; el saber hacerlo hacía más atractivas a las chicas.
El piano siempre fue un instrumento muy costoso, y en sus inicios sólo la alta burguesía y la aristocracia podían darse el lujo de tener uno. Con el paso del tiempo y el incremento del nivel de vida por parte de algunos sectores de la sociedad, el piano se convirtió en un instrumento con un precio más accesible a más bolsillos y en un elemento fundamental de entretenimiento dentro de los hogares. Su uso generalizado comenzó a disminuir a partir de la invención de aparatos mecánicos y electrónicos como la pianola, el tocadiscos y la radio.

Escuelas de música de niñas en Italia
El Diccionario Óxford de la Música (The Oxford Companio of Music) - Percy A. Scholes (p. 466) - Editorial Sudamericana S.A., Argentina, 1964 tiene una referencia sobre las escuelas italianas de música para niñas. Las primeras escuelas de música fueron organizadas por la Iglesia para formar cantores para su música litúrgica.
Las escuelas de música de tipo moderno, donde se enseña gran cantidad de tópicos musicales y se da instrucción profesional, aparecieron en Italia. Las más antiguas de esas escuelas eran orfanatos, y el nombre de Conservatorio (con su equivalente francés "conservatoire" recuerda ese hecho. Algunos diccionarios italianos actuales definen la palabra con las expresiones "asilo, escuela de niñas, escuelas de música" o significados similares. En Nápoles hubo varios conservatorios de niños, los primeros de los cuales datan de 1537, y en Venecia muchos de niñas, aunque estos últimos fueron al principio Ospedali, es decir, Hospitales.
El presidente de Brosses, en sus Cartas de Italia (1739) describe la música de las huérfanas de los hospitales venecianos. Dice así:
"Son educadas y mantenidas por el Estado, y la única instrucción que reciben es la que las convierte en virtuosas musicales. Por lo tanto, cantan como ángeles y tocan el violín, la flauta, el órgano, el oboe, el violonchelo y el fagot; en verdad no hay instrumento, por grande que sea, que las intimide. Están enclaustradas como monjas. Tocan solas, sin el auxilio de otros músicos, y en cada concierto toman parte hasta 40 niñas. Juro que en el mundo no hay nada tan lindo como ver a una monjita joven y encantadora, con traje blanco y una ramita de flores de granado sobre la orejita, dirigir la orquesta o tocar el órgano y llevar el compás con toda la exactitud imaginable."
En 1774, el músico inglés Charles Burney estudió la organización de esas instituciones en sus viajes por Italia y publicó un "Plan para una escuela de música"; su idea era establecerla en la Casa de Expósitos de Londres. Su "plan" no fue bien recibido, y la primera escuela profesional de música de Inglaterra no se fundó hasta casi medio siglo más tarde: la Royal Academy of Music (1822), que no era un orfanato, pero los alumnos eran admitidos en edad muy temprana y luego vivían en el edificio. Su "Headmaster" y su "principal" eran clérigos. Todavía existe, muy ampliada y modernizada.

El lado negativo: machismo, racismo y elitismo
A la mujeres se la educaba de una manera diferente al hombre; la educación femenina de antaño era machista, pues a ellas se las educaba en función del hombre y para servirle a él. Se les enseñaba a ser buenas esposas, a cómo conducirse en la sociedad, a ser "damas", como si ellas de por sí no fueran lo suficientemente inteligentes como para tener sentido común y aprender buenos modales solas, tal como los hombres aprendían a ser "caballeros" sin ninguna enseñanza especial. Sólo las mujeres de un estrato social elevado tenían acceso a la educación. Los menesteres domésticos no querían que sean realizados por hombres. El nivel educacional que se les daba a las mujeres era lo esencial en apenas educación primaria.
Los hombres, en cambio, pasaban por la universidad, aprendían letras, ciencias, biología en un alto nivel, ya que ellos sí eran considerados capaces de aprender una carrera y de ejercerla. En ellos desde niños la educación era todo lo contrario, los formaban con las ideas de ser un hombre y que supieran cómo manejar su entorno como hombres que eran.
La religión era el opio de las mujeres, pues se les impartía desde niñas para mantenerlas dóciles al machismo imperante y al futuro marido y que no reclamen sus derechos contra la discriminación sexual de la sociedad de la cual eran víctimas, la mayoría de las veces sin darse cuenta. Ese machismo era una realidad, a pesar de que paradójicamente en el siglo XIX (época "decimonónica") la sociedad en Estados Unidos, Inglaterra y Europa estaba influida por una mujer, la reina Victoria de Inglaterra, y por ello esa época se llamaba la época victoriana.
La enseñanza de piano a las chicas era sólo para destacarse individualmente en reuniones sociales pequeñas, no para desarrollarse en ambientes musicales profesionales; la música como profesión era permitida sólo a los hombres. Por ello, pese a lo sublime del hecho en sí de enseñar piano a las niñas, dicha educación musical femenina tenía un propósito machista, pues les hacían cultivar esa encantadora habilidad con el objetivo de que ellas agraden al hombre, más que para que se vean encantadoras por sí mismas.
Florencio Galli en "El Iris" delata sin querer ese fondo machista al decirlo al final del párrafo que aquí cito: "La música es sin duda uno de los adornos más bellos que pueden acompañar la educación de una señorita. Ella refina y perfecciona aquella dulzura de genio, buen gusto y sensibilidad que la caracteriza, y que formando el consuelo de la casa paterna, acaba por ser delicia de un esposo". ¿Ven? Todo egoístamente en función del esposo, del hombre que despose a la chica pianista. El pez por la boca muere.
Otro aspecto negativo era el elitismo, pues la música era sólo para las mujeres de los grupos socioeconómicos más altos. También fue racista, pues discriminó a las mujeres de los grupos étnicos marginados, tales como las pobres chicas inditas y las guapas señoritas negras. Sólo podían estudiar piano y adornar su personalidad con esa cualidad las chicas adineradas, pituquitas, ricachoncitas, blanquitas y carapaliditas, y más aún si eran altas, rubias y de ojos azules, incluso las feas. Es que para esa injusta sociedad racista y blanquista no había blanca fea ni india o negra bonita. Lo cual es por supuesto, lo contrario a la realidad.
¿Y las feas? Se pensaba que era una pérdida de tiempo enseñarles piano, pues la habilidad pianística era un adorno para realzar la belleza de una mujer hermosa y por lo tanto, como todo adorno, es inútil en una mujer fea. Tan inútil como enseñar a bailar ballet a una mujer gorda, pues el objetivo del ballet es mostrar al máximo la delgadez, la gracia y el encanto femeninos. Una excepción fue la princesa María, de "La Guerra y la Paz" de León Tolstoi, que no obstante su gran fealdad, tocaba el clavicordio, instruida por su déspota y gruñón padre, el viejo príncipe Nikolai Andréievich Bolkonski. ¿Qué le quedaba al pobre viejuco si su feúca era hija única?

Beth tocando el órgano y sacando la lengua, pica y cachita a Pablo el Apóstol, en nombre de todas las chicas organistas que tocan en las iglesias, ya sean armonios, órganos electrónicos u órganos de tubos. 

Inicios de la lucha de la mujer por igualdad de derechos
Felizmente hubo mujeres que mandaron al diablo esos esquemas, lucharon contra esa injusta discriminación y destacaron brillantemente, demostrando que la mujer es tan inteligente como el hombre. Ejemplos de ello son: la pianista austriaca María Ana (Nannerl) Mozart (hermana de Wolfgang Amadeus Mozart), la novelista francesa Aurora Dupin, que se vio obligada a disfrazarse de hombre y llamarse George Sand para poder incursionar en los círculos literarios, y que fue pareja del compositor y pianista polaco Federico Chopin; las tres hermanas novelistas Emily, Maria y Elizabeth Brönte; las pianistas y compositoras alemanas Fanny Mendelssohn (hermana de Félix Mendelssohn) y Clara Wieck (esposa de Robert Schumann); la pianista francesa Cecilia Chaminade; la novelista estadounidense Louisa May Alcott, cuyo padre fundó una escuela que rompió revolucionariamente los esquemas cavernarios de la enseñanza, y cuyas novelas constituyen una justa y acertada lucha contra el machismo.

Los instrumentos de teclado en casa
En el siglo XVII la música desplazó a la lectura de su lugar central en las veladas, en especial gracias a los instrumentos musicales de teclado: clavecín, clavicordio, virginales o espinetas (teclados pequeños y baratos). En el siglo XVIII apareció el piano y en el XIX el armonio (órgano pequeño de lengüetas). Todas las chicas aprendían a tocarlos. No sucedía eso con el órgano de pipas con varios teclados y pedalero, pues estaba en las iglesias y los curas eran muy castos, machistas y aguantaditos para permitir que las chicas entrasen a tocarlos en las misas; era como si temieran que ellas, con su belleza y virtuosismo, les despertasen la concupiscencia sexual y les indujesen a romper su voto de castidad.
La fiebre del piano se desató alrededor de 1815. Tocar bien el piano era la mejor base para una buena reputación juvenil, hacía a las chicas más atractivas, románticas y seductoras, y el virtuosismo comenzó a ser considerado parte de la estrategia matrimonial. En el virtuosismo musical de las lindas jovencitas se encontraba motivo de placer. Por ello cuando las niñas tocaban el piano, su propia atención y la de los galanes que las oían muy enamorados de su belleza y su talento musical no estaba puesta sólo en la música, sino en posibles hechos de seducción y boda. Nada más práctico, entonces, que un buen profesor y una aceitada articulación y refinamiento de los dedos de las delicadas y gráciles manos femeninas.

Mi gran amor real, Silvia Prado Loayza, tocando el piano vestida de gala. http://pochitasilvestre.blogspot.com

Las chicas pianistas de hoy son muy escasas
En todo -hasta en el virtuosismo musical de las lindas jovencitas- se encontraba motivo de placer... y se lo sigue encontrando. Toda chica linda que sea pianista u organista (o que toque cualquier otro instrumento) realza su hermosura y despierta la admiración y el afecto de quienes la conocen, pues además de causar placer a la vista con su belleza, también lo causa a la orejita y al espíritu con la música que toca. Afectiva y sexualmente, ella incita en el corazón, con su belleza y talento como pianista y organista, al más inmenso amor y los placeres terrenales y celestiales: estéticos, auditivos, sentimentales y también sexuales. Más aún por el hecho de que, al contrario que antes, ahora cualquier chica no es pianista.
Hoy las chicas pianistas son muy pocas porque a comienzos del siglo XX, cuando la radio reemplazó al piano como fuente de entretenimiento, la era de la música de salón y del piano en casa llegó a un brusco final. Ya no se consideró indispensable que las chicas aprendiesen a tocar música, pues la vitrola y luego el tocadiscos lo harían en su lugar.
A ello se añadió posteriormente la radiola (mueble con radio y tocadiscos) y los medios electrónicos: tocadiscos, radiograbadoras de cassette, equipos de sonido 3 en 1, equipos minicomponentes, reproductores de CD y MP3.
El reverso de todo ello fue que también surgió el Karaoke, con el cual se canta acompañado por una pista instrumental grabada, y hay quienes ingenuamente se creen genios musicales con eso. La proliferación de este engañoso invento ha dado lugar a concursos mediáticos de falsos talentos musicales como American Idol, Latin American Idol u Operación Triunfo.
Por lo común, las chicas de hoy no tocan el piano. Vemos chicas en todas partes, pero no que sean pianistas, y lo más seguro es que no lo son. ¿Chicas pianistas hoy en día? Sí, si hay personas interesadas pueden encontrarlas en los conservatorios y academias musicales.
Los que tenemos sensibilidad y amor en potencia por las pianistas jóvenes y bonitas nos imaginamos lo mucho, muchísimo más encantadoras que se verían las chicas lindas de hoy en día si tocaran el piano o el órgano, pero no lo hacen, salvo muy pocas y raras excepciones.
Las chicas que tocan el piano sólo son las que se dedican profesionalmente a la música o las aficionadas, las cuales son mucho más difíciles de encontrar; es como buscar, no una aguja, sino un pelo en un pajar. Esta triste deficiencia ocurre sobre todo en nuestro medio en que la música como carrera profesional sigue viéndose no como la quinta, sino como la sexta rueda del coche de 4 ruedas.
Quien toca y canta, encanta: "A mí me gusta cantar... pero como al que toca y canta se le seca la garganta... yo tomo Cristal. ¿Por qué? Porque es mejor". (Cantante y guitarrista peruana de música criolla Jesús Vásquez en spot comercial de televisión de cerveza Cristal, 1979).

Alumnas pianistas de un Conservatorio de Música en clase computarizada. Las lindas pianistas Lola Astanova (Rusia) y Beth March (USA) en primer lugar a la derecha de cada fila.

Lo que le diría el piano o el órgano a la linda chica que lo toca
Rózame con las yemas de tus dedos y te daré suspiros entrañables.
Asciende en mis escalas y desciende con paso insinuante.
Hiere mis escalones de marfil a golpes de alborozo innumerables,
y te devolveré por cada impacto un grito apasionante.
Oh, qué limitación agotadora tener tus miembros a mi propio alcance,
y carecer de labios que te besen, y brazos que te abracen
que es lo que realmente mereces por irradiar tanto amor
con tu inmensa belleza física y con la música
que tus lindas manos me hacen cantar.


Videos de pianistas y organistas lindas
Digan si estas preciosas chicas que tan magistralmente tocan el piano y el órgano acaso no son como para enamorarse de ellas, de tan encantadoras, adorables y talentosas que son.
http://www.youtube.com/playlist?list=PLaq6WT9ZRvacWy-bcEq7gUdK0FS7x7PKa